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sábado, 25 de agosto de 2007

Acorazado

En la década de 1980, la Marina estadounidense volvió a poner en activo cuatro acorazados gigantes de la clase Iowa, capaces de desplazar 54.000 toneladas y que llevaban nueve cañones de 41 centímetros. También se instalaron en ellos lanzadores de misiles de crucero Tomahawk. Tanto los cañones como los misiles se usan sobre todo para bombardear la costa, algo que hicieron durante la guerra del Golfo Pérsico en 1991.

A pesar de la puesta en activo de estos barcos de clase Iowa, siguen en pie las razones que en su día se alegaron contra este acorazado. Son grandes y, por tanto, fáciles de encontrar, lentos y, a pesar de su blindaje de acero de 40 centímetros de espesor, siguen siendo vulnerables a los misiles, que pueden transportar una carga explosiva capaz de atravesar un blindaje mucho mayor del que tuvieron en la década de 1940. Hoy un barco de clase Iowa tiene una tripulación de sólo 1.800 personas mientras que en la II Guerra Mundial era de 6.000 personas.

La clase Iowa volvió a ponerse en activo como reflejo de las exigencias de un mundo en el que la amenaza de la Marina rusa se debilitaba. En cualquier caso los acorazados son demasiado vulnerables y de poca utilidad táctica, en una posible guerra naval entre flotas de ataque modernas en el Atlántico Norte.